Capítulo 1
Algo de Historia

A la mayoría de los odontólogos les ocurre exactamente lo que a mí, respecto a la endodoncia: en la universidad recibí una instrucción completa y detallada de todos los pasos necesarios para realizar científicamente un tratamiento radicular; inicié luego el ejercicio de mi profesión, la mayoría de las veces en lugares distantes de las comodidades citadinas y aquí comienzan los problemas de la endodoncia para los no especializados; en consecuencia, abandoné esta rama y me dediqué a ejercicios menos complicados; la endodoncia ha quedado pues relegada al endodoncista. Pero como no siempre los pacientes pueden ser atendidos por un especialista, sus piezas dentales van a terminar irremediablemente en la extracción. Todos sabemos que se cuentan por millones las exodoncias que diariamente se llevan a cabo en todo el mundo por este motivo.

En los resúmenes del Congreso Paulista de Endodoncia de 1984 en Sao Paulo – Brasil, leí lo siguiente:”Es poco prudente y carente de razón pensar que la endodoncia científica, no debe considerarse conjuntamente con la posibilidad de llegar a los pacientes de escasos recursos, facilitando la técnica sencilla de bajo costo. Además nadie ha demostrado científicamente que las técnicas más complejas son las que dan mejores resultados”.

YURI KUTTLER dice: “La endodoncia actual es, en la odontología, lo que la medicina interna representa en el campo médico. Se puede ser magnífico médico sin conocer la ortopedia, fisioterapia, ni obstetricia; pero es imposible considerarse médico sin conocimientos suficientes en cardiología, neumología y gastroenterología. En forma similar, se puede ser buen odontólogo sin ejercer la ortodoncia, la cirugía dental ni la prostodoncia; pero hoy no se concibe a un dentista sin endodoncia. Porque esta rama es básica. Forma parte del ejercicio diario del odontólogo, aún sin darse cuenta él, de ello, porque en el solo hecho de cortar esmalte, o al desinfectar o proteger la dentina, se piensa en la pulpa y se hace endodoncia preventiva. No se puede elegir siempre, ni en todas partes, al especialista, por su frecuencia y urgencia, ya que el veinticinco por ciento de la endodoncia, según DIETZ, es de carácter urgente y GUIDO FISCHER considera que la práctica endodóntica ocupa el cuarenta o cincuenta por ciento del tiempo de un dentista moderno.

La función primordial de la endodoncia es la salvación de las piezas dentales conservándolas en su funcionalidad, y este requisito es obligación de todo odontólogo; en otras palabras, todo odontólogo está obligado a poder practicar la endodoncia. Este problema fue precisamente el que me impulsó a la búsqueda de una solución. En la universidad me habían enseñado que para obturar un conducto había que desinfectarlo, pero ¿cuándo podía saber que estaba estéril sin la ayuda del laboratorio? Fue así como cualquier día afloró a mi mente este sencillo razonamiento: si para obturar un conducto hay que desinfectarlo, ¿por qué no obturarlo con algo que al mismo tiempo lo desinfecte? Pero este algo no existía, había que crearlo; así nació la fórmula de la PASTA F.S.

Luego de cinco años de consultas, investigaciones y evaluaciones llegué a la conformación de al actual fórmula. En este lapso logré balancear sus elementos hasta obtener las proporciones de cada uno de ellos para lograr los propósitos de consistencia, plasticidad, liberación molecular para las acciones bactericidas y en especial las bacteriostáticas, así como la velocidad de absorción por parte de los macrófagos y células gigantes multinucleadas en los casos de extrusiones accidentales o provocadas, o el encapsulamiento fibroso avascular de los excesos de material.

Posteriormente durante 20 años trabajé en mi práctica privada haciendo acopio de un historial científico numeroso en todo tipo de problemas, contando con la ayuda de los laboratorios de radiología, histología y bacteriología y el conglomerado humano del Instituto de Seguros Sociales y algunos hospitales. Sólo ya entonces, seguro de la efectividad clínica y viabilidad de la fórmula resolví ponerla a la disposición de la profesión dental en el año de 1966. De entonces a hoy, prácticamente por las solas bondades de la PASTA F.S., su uso se ha extendido a un número considerable de países en cuatro de los cinco continentes.

El organismo mundial científico más exigente en el control y calidad de los elementos utilizados por el ser humano es la Food and Drug Administration de los Estados Unidos. El panel científico de esta entidad luego de los estudios del caso concedió el registro No. 8040153 como Endodontic Pulp Canal Filling Material, a la PASTA F.S. o ENDOFLAS F.S., este último nombre para los países de habla inglesa. Igualmente figura en la FDA el Doc A-313801 de Laboratorios Sanlor, fabricante del producto. La aceptación de esta aplicación le da a mi fórmula el soporte científico que se merece y la confiabilidad que la profesión requiere.

Según JOHN IDE INGLE 1, en los Estados Unidos, de 120.000 dentistas sólo hay 542 endodoncistas. Esta alarmante cifra ha motivado la tendencia actual de llevar la endodoncia al odontólogo general y de ahí la proliferación de cursos, conferencias, etc., que diariamente se llevan a cabo en todo el territorio norteamericano; esto implica adecuación a las posibilidades reales del profesional que requiere una simplificación del procedimiento endodóntico con la inclusión de “elementos terapéuticos de ayuda”. Estos elementos han abierto la era de los sealers o sellantes de conos. Son varios los productos que en la actualidad se encuentran en el mercado dental y seguramente aparecerán otros más. Todos tienen elementos medicamentosos pero todos requieren la desinfección previa del conducto. La PASTA F.S. puede ser utilizada como sealer o como elemento único de relleno y la desinfección del conducto puede ser encomendada a las cualidades bactericidas y bacteriostáticas de su fórmula.

Para terminar este capítulo, quiero expresar que en mi práctica profesional me considero como un odontólogo general; no me precio de endodoncista, sin embargo durante 20 años hice endodoncia en los Seguros Sociales con un promedio de cinco rellenos radiculares diarios lo que da una cifra de 28.000 tratamientos terminados efectuados con PASTA F.S. si a esto se suma mi actividad endodóntica durante 12 años en el servicio de sanidad de la Fuerza Aérea y mi ejercicio profesional en el consultorio particular, fácilmente se llega a la cantidad de 50.000 rellenos radiculares con mi producto. De ahí el inmenso archivo o historial científico que usted, amable lector, podrá ver en gran parte publicado en el presente libro. Y algo más interesante aún, ni en los seguimientos periódicos hasta de veinticinco años al mismo paciente, ni en ningún reporte de colega alguno, se ha contabilizado un solo fracaso; esto suena inverosímil pero es la escueta verdad. No quiero referirme ahora a los 240 casos de sinusitis tratados personalmente en pacientes prácticamente desahuciados por los otorrinos, ni a las intervenciones también con PASTA F.S. en grandes lesiones paraendodontales y osteomielitis maxilares, de tibias o fémures; estos estudios los verá el lector al final de este texto. Esta es la realidad de mi esfuerzo que me ha hecho apartar de lo conocido en procura del mejor bien para la profesión y en general para la comunidad humana. Ya lo dijo SENECA: “Jamás descubriríamos cosa alguna si nos contentáramos con lo descubierto”.

 

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